Fundamento

  • PRINCIPIOS EMPRESARIALES

Empresa Amiga de la Niñez se ha inspirado en los 10 principios empresariales elaborados por UNICEF, Save the Children y Pacto Global de las Naciones Unidas, los cuales instan a las empresas a:

Estos principios son orientadores de empresas a escala mundial, lo cual aumenta aún más el prestigio del cumplimiento de los hitos y el reconocimiento a las empresas que lo suscriban.

Los Principios se basan en la Convención sobre los Derechos del Niño de las NNUU. También se apoyan en el Convenio número 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y en el Convenio número 138 sobre la edad mínima de admisión al trabajo, así como en normas ya existentes destinadas a las empresas como los “Diez Principios” del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos aprobados por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

PRINCIPIOS EMPRESARIALES Y DIMENSIONES DE LA RSE

DERECHOS DEL NIÑO

Los Derechos de Niños Niñas y Adolescentes se encuentran contenidos en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) adoptada en 1989 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Una Convención es un acuerdo entre países que deben respetar la misma ley. Cuando un Estado ratifica una convención significa que acuerda en obedecer la ley escrita en esa convención.

Los derechos se refieren a lo que los niños pueden hacer y a las responsabilidades que tienen los adultos para con los niños.

La Convención establece 54 derechos de los niños, que están sostenidos por cuatro pilares:

RELEVANCIA DE LAS EMPRESAS EN LOS DERECHOS DEL NIÑO

Las empresas están cerca de los niños, niñas y adolescentes. Estos son hijos o familiares de sus colaboradores, consumidores de sus productos, servicios o miembros de la comunidad donde operan.

Las empresas pueden desplegar su potencial para mejorar la vida de los niños, niñas y adolescentes (NNA), atendiendo el modo en el que producen y comercializan sus productos o servicios, el diseño y funcionamiento de sus instalaciones. Igualmente, con medidas inadecuadas, las empresas tienen la capacidad de desestimar, ignorar o incluso poner en peligro los intereses de los NNA, amenazando su desarrollo o supervivencia.

 

La infancia es un periodo único de desarrollo, y cualquier impacto positivo o negativo de la actividad empresarial sobre ella produce consecuencias permanentes. Los afectados negativamente son muchas veces invisibles al público (ej.: trabajo infantil ilegal en la cadena de proveedores, criadazgo, trabajos peligrosos, desprotección), y tienen pocas oportunidades de hacer oír su voz. A medida que más empresas sean responsables, podrán posicionar a los niños en el centro de los diálogos, planificaciones y acciones.

Además, la niñez y la adolescencia no son los únicos sectores beneficiados cuando se integran el respeto y el apoyo a los derechos humanos dentro de las estrategias y operaciones de la empresa, sino que los objetivos de la sociedad corporativa también avanzan en un entorno empresarial inclusivo sostenible y con visión de mediano y largo plazo. El punto de partida lo constituyen las leyes vigentes que buscan salvaguardar a niños y adolescentes. Sin embargo, la empresa cumple su rol en varias áreas, actualizando sus políticas y gestiones internas, que pueden contribuir a la productividad, el buen clima laboral y resultar en una fuente de innovación de la compañía.